Ikram Antaki

Pensadora mexicana de origen sirio, nacida en una familia de juristas y humanistas, estudió en Francia literatura comparada, lingüística y antropología social. En 1973 se encontró en el frente de la guerra de Yom Kippur y en 1975 abandona el viejo mundo para dirigirse a México , país al cual decidió dedicar el resto de su vida para aprender y enseñar lo aprendido. Crítica severa de la realidad mexicana, ávida divulgadora de las diferentes expresiones del espíritu humano, universalista inequívoca, escribió más de una treintena de libros. Durante la década de los ochenta, radicó en Nicaragua, Libia y España. Quizá la parte más notoria de su trabajo se aprecia en su afán por la transmisión de la cultura, a través de su participación en programas de radio y televisión. Ikram Antaki murió a finales de 2000.
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Junto con las transcripciones presentadas en el cuerpo de este blog sobre cada uno de los programas recuperados de la Dra. Antaki, en los enlaces adjuntos se recogen más de 250 documentos y materiales audiovisuales de sus participaciones en los medios mexicanos.
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Los materiales incluidos en este blog son producto de una recopilación de archivos personales y de otros sitios en la red; si deseas contribuir con materiales generados por los personajes citados, o simplemente deseas hacer un comentario, por favor escribe a:
cogitamentum@gmail.com

Obra

-A LA VUELTA DEL MILENIO. (Póstumo). 2000, México. Editorial Joaquín Mortiz (Ensayo)
-CELEBRAR EL PENSAMIENTO.1999, México.Editorial Planeta / Joaquín Mortiz (Citas)
-DEIR ATIEH. Ensayo de Antropología Rural. 1973, Paris. Editorial Museo Nacional de Historia Natural. (Ensayo) (Francés)
-EL BANQUETE DE PLATÓN. Primera Serie. 5 volúmenes: Historia, Religión, Filosofía, Ciencia, Grandes Temas. 1996-97, México. Planeta / Joaquín Mortiz (Divulgación)
-EL BANQUETE DE PLATON. Segunda Serie. 6 volúmenes: Historia, Ciencia, Religión, Filosofía, Arte, Grandes Temas. 1998, México. Planeta / Joaquín Mortiz (Divulgación)
-EL BANQUETE DE PLATÓN. Tercera Serie. 3 volúmenes: Religión, Espiritualidad. 1998, México. Planeta / Joaquín Mortiz (Divulgación)
-EL CONSUMO A FINAL DEL MILENIO. (En colaboración). 1997, México. Procuraduría Federal del Consumidor (Ensayo)
-EL ESPÍRITU DE CÓRDOBA. 1994, México. Editorial Planeta (Novela)
-EL LIBRO DE LA CASA-TIERRA. 1991, México.Editorial Equilibrista. (Libro de Arte)
-EL PUEBLO QUE NO QUERÍA CRECER. (Bajo el seudónimo de Polibio de Arcadia). 1996, México. Editorial Océano (Ensayo)
-EL SECRETO DE DIOS. 1992, México. Editorial Joaquín Mortiz. (Novela)
-ENCUENTRO CON YASSER ARAFAT. 1980, México. Editorial ACERE. (Entrevista)
-EPIPHANIOS. 1992, México. Editorial Equilibrista/UNAM. (Poesía)
-LA CULTURA DE LOS ÁRABES. 1989, México. Editorial Siglo XXI. (Ensayo)
-LA PIRA. 1990, México. Editorial Universidad Autónoma Metropolitana. (Poesía)
-LA TERCERA CULTURA. Nuestras Raíces Islamo-árabes. 1990, México. Editorial Equilibrista. (Libro de Arte)
-LAS AVENTURAS DE HANNA EN BUENA SALUD HASTA SU MUERTE. 1975, Beirut. Editorial Al Farabi. (Poesía) (Árabe)
-MANUAL DEL CIUDADANO CONTEMPORANEO. 2000, México. Editorial Planeta / Joaquín Mortiz (Ensayo)
-POEMAS DE LOS JUDIOS Y DE LOS ÁRABES. 1989, México.Editorial Factor. (Poesía)
-SEGUNDO RENACIMIENTO. Pensamiento y Fin de Siglo. 1992, México. Editorial Joaquín Mortiz. (Ensayo)
-SIMBIOSIS DE CULTURA, LOS INMIGRANTES Y SU CULTURA EN MÉXICO. (En colaboración). 1993, México.Editorial Fondo de Cultura Económica (Ensayo)
-TEMAS MORALES (Póstumo).2000, México. Editorial Planeta / Joaquín Mortiz (Divulgación)

Nietzsche

Cuando decimos “qué más da” estamos mezclando agnosticismo con nihilismo. El agnóstico no es el que dice: todo se vale, es el nihilista el que dice que todo se vale. Nihilismo viene de nihil: nada, es la negación de la realidad sustancial, sólo se conocen los fenómenos. El nihilismo moral es la negación de que hay principios morales válidos. Hamilton se refería al Gorgias de Platón, según el cual no hay nada, y si hubiera algo sería incognoscible y si fuera cognoscible sería inexpresable, inefable, incomunicable. Se ha hablado de Pirrón, a propósito del nihilismo. En general nihilismo se ha examinado a menudo como un aspecto de un negacionismo universal, un nadismo (de nada). El nihilismo se ha entendido como la afirmación de que todo cambia continuamente, y además de que todo varía de acuerdo con el sujeto; el nihilismo se ha expresado a veces en forma de una concepción del mundo. En el Fausto de Goethe vemos el nihilismo expresarse en boca de Mefistófeles cuando dice “soy el espíritu que siempre niega, todo lo que nace no vale más que para perecer, por eso sería mejor que nada surgiera” eso era Goethe. La noción de nihilismo desempeña un papel importante en el pensamiento de Nietzsche, en un sentido el nihilismo es una amenaza porque es el término final de un desarrollo histórico sin salida, se puede hablar de un nihilismo pasivo de la tradición moral y metafísica también, eso no es tan grave, pero hay un nihilismo malo para el cual todo realmente se vale: moral y amoral, virtud y vicio.[1]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Agnosticismo contra nihilismo] [México]: Radio Red.

Melancolía

En cuanto a mi melancolía no es tanto mía. Déjenme recomendarles un libro estupendo, un libro legendario; fue terminado de escribir en treinta y tres, ¿eso sea, hace cuánto?... sesenta y cinco años, nos llega en castellano gracias a Alianza Editorial, no importa no ha tomado una sola arruga, su rigor su alta erudición hacen de él la más amplia y bella de las enciclopedias filosóficas: “Historia y arqueología de la melancolía en occidente”, desde Aristóteles hasta Durero; cava en los cuartos oscuros del más enigmático de nuestros sentimientos, para alcanzar lo auténticamente divino en nuestra condición humana. Saben muchas tonterías han sido dichas; la melancolía no fue siempre la enfermedad de la cual nos quieren convencer los sicoanalistas; había acabado por ser de (inaudible)… ¿a partir de cuándo?, ¿cómo es que aquello que es la huella de Dios en los hombres, se transforma gracias a la religión o a los sicoanalistas en condena luego en camisa de fuerza? En un principio hay un texto de Aristóteles titulado “Problema treinta”, también fue llamado “Monografía sobre (inaudible)… negra”, consiste en una interrogación del gran griego sobre la relación existente entre la melancolía y la inteligencia, y por qué es que los seres que piensan fueron tantas veces considerados como hijos de Saturno, el astro que retrasa el cumplimiento de las cosas, hacedor de hombres tristes y atormentados, cuya potencia gobierna la intensidad de los humores, antes que de devorar a sus hijos como lo hacía Cronos. A través de este texto fundador los autores se suceden, tratan de descubrir el misterio que ajusta la cultura al sufrimiento y la gracia a las pruebas, para luego examinar la numerosa literatura filosófica y permitir comprender esta melancolía que fue tan deseable para los hombres de la antigüedad y tan sospechosa para los teólogos del Medioevo cuando se transforma en la sombra del demonio. ¡Dios mío cuánto retroceso vemos!; era tan fácil comprender para los hijos de la Grecia antigua las razones de la tristeza, eran seres llenos de inteligencia, de ambición por saber, de capacidad para acceder al conocimiento; dispuestos a trascender su pequeño espacio corporal para ubicarse en la globalidad del cosmos; hacer astronomía, descubrir las leyes que rigen el universo, hacer matemáticas, alcanzar el pensamiento puro, hacer arte, crear figuras –exactamente como Dios–; eran dioses reducidos a la precariedad de su pobre cuerpo y de su pobre vida, frágiles frente a la enfermedad y al tiempo; ¿cómo no revelarse frente a esta contradicción?, ¿cómo no ser hijos de Saturno?, ¿cómo no pedir cuentas a aquello que se atrevió a hacernos tan inmensos y tan finitos?; los monoteístas lo comprendieron y con ellos todos los ideólogos. La melancolía era la huella de lo incontrolable, entonces había que controlarla por la religión primero, por el diván del sicoanalista después; por ahí pasaron: Hércules, Ajax, Lisandro, las teorías de Asclepíades, de Rufus de Efeso, de Suranus, las escuelas de Kost, de Falerna, los tratados de Alejandro de Tralles, de Guillermo de Bernn; los padres de la Iglesia, Maclovio, Fulgencio; Bertold de Ratisbona, las tradiciones florentinas del quatrocento, las metamorfosis más contemporáneas de la melancolía con Hamlet, Khirkeghar, Lord Bairon, Baudelaire, Benjamin. Es un paseo escrupuloso donde la inteligencia humana trata de nombrar lo que en el cuerpo lleva las trazas del alma. Saben… un pensamiento mágico flota alrededor del “logos”, como si la ciencia ya no pudiera ser sin la complicidad de la demencia. Se explora en las representaciones simbólicas que funden una civilización sobre su malestar, ¿acaso los hombres no pueden subir por encima de ellos mismos, sobrepasarse si no gozan del placer de su tristeza?, ¿qué demente les ha convencido un día que estaban sobre la tierra para ser felices?, ahí emerge la idea de una melancolía generosa. No es mi melancolía, es la historia entera de los que nos precedieron.[1]


Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Varias emisiones] [México]: Radio Red.

Ética

¿Se aprende el sentido del bien y del mal? Descartes pensaba que todo espíritu poseía en sí unas semillas de verdad, que cuando nacemos nuestro espíritu no es una tabla rasa y dispone de algunas innatas que le permiten elaborar poco a poco sus campos de conocimiento. Se hicieron investigaciones sobre este asunto con niños y se les ponía enfrente de una pantalla una masa, un carrito, por ejemplo roja parada, y otra masa azul en movimiento; la masa azul golpeaba a la masa que estaba detenida, es decir, la masa azul agredía a la masa roja; y el niño, el bebé, aun sin formación alguna, sin cultura, sin base moral formada, estaba inmediatamente del lado de la masa agredida, tenía simpatía por el perdedor, esto son experiencias, no son ciencia dura – en este campo no hay ciencia dura, hay apenas experiencias de las cuales se pueden sacar algunas hipótesis – eso mostraba, según los investigadores, las tendencias hacia una actitud ética, una actitud moral en los recién nacidos. Los que investigan mucho en el campo de los animales en el los niños – en el campo de los inocentes pues – piensan que es interés del hombre, el hombre genérico pues, apostar no sólo sobre sus propios intereses solamente, si es que estos llegan a destruir el interés del conjunto, tiene interés en apostar a más largo plazo por el interés del conjunto, porque si destruye el conjunto aunque salga ganando, sale perdiendo a muy corto plazo; es decir, hay algo inscrito en nosotros que es del campo del interés pero que se traduce en una posición moral. No vamos a mandar a la muerte a la totalidad del grupo que nos rodea o a la totalidad del género, aunque salgamos millonarios de este asunto; ¿por qué? porque nos quedamos millonarios y solos y se acaba la especie, dicho de manera muy pedestre (Jean Pierre Changeaux en Francia trabajó muchísimo sobre esto, sobre las bases naturales de la ética).[1]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Bases naturales de la ética] [México]: Radio Red.

Arte

Sobre la expresión artística no hay manera de legislar; si tomamos la historia de la expresión artística pasa siempre por la irreverencia a lo largo de la historia. Eso no significa que a cualquier provocación pueda darse el título de arte, muchos provocadores son simplemente eso, provocadores, no son artistas; pero no es nuestro papel juzgarlo la historia hará su trabajo, muchos provocadores caerán en lo que son: unos vulgares provocadores, pero para no permitirnos el lujo de impedir una verdadera expresión artística no podemos meter mano, tiene que haber absoluta libertad de la expresión en el campo del arte, aunque se cuelen en ella muchas expresiones pretendidamente artísticas que no lo son. Aquí no hay nada que hacer, se deja libertad absoluta sino queremos ponernos a quemar cuadros y quemar libros. La otra es la expresión de las ideas propias, aquí hay que tener mucho cuidado con esta idea de respeto, finalmente a mi me molesta mucho también la provocación y el insulto; no es necesario pasar por el insulto para ganar una discusión, se puede ganar una discusión con buenos argumentos pero muchas veces los argumentos no se escuchan, especialmente en el campo religioso y es el otro campo que quiere impedir la expresión de lo que no está en acuerdo con su fe, ¿acaso es faltarle al respeto a alguien decirle no creo en lo que tú crees por tal y cual razón?, la oposición es siempre una cosa que resulta provocadora para aquel que cree que tiene la razón, entonces aquí hay el uso de un cierto poder ¿quién lo tiene?; la laicidad no es preferir el ateísmo a la fe, es decir: cada quien tiene el derecho de pensar y expresar lo que quiere, nadie tiene el derecho de impedir la expresión de una idea que no corresponde a su propia fe. El problema es que la historia de la Iglesia ha sido una historia de un poder temporal ejercido para impedir la expresión de las ideas ajenas.[1]
Ikram Antaki

Hay arte sacro cuando se trata de poner en imagen lo incomprensible, hay arte sacro parietal, por ejemplo, en las cuevas del paleolítico. Hay arte sacro cuando un hombre o una comunidad tratan de expresar en la pintura, la escultura, la arquitectura, la música; … cuando tratan de expresar su devoción y su fe. Así las catedrales góticas, las pinturas y esculturas anónimas del Medievo, los vitrales, las viñetas de los incunables: todo eso es arte sacro; el artista o los artistas desaparecen detrás de la expresión de su religiosidad. Deja de haber arte sacro, para quedarse en arte a secas, cuando aparece la firma, la obra firmada significa un estado de desarrollo social en el cual el individuo se destaca ya de la comunidad. En los cuadros de Miguel Ángel, de Rafael, de Leonardo da Vinci: lo importante es el artista, el tema religioso es sólo eso, un tema; la obra no es la expresión de la devoción sino del arte; su destinatario no es Dios sino el mecenas, o el comprador o el artista mismo. Por lo que la condición sin ecua non de la existencia de un arte sacro es anonimato.[2]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Expresión artística] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [Arte sacro] [México]: Radio Red.

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Compasión

La ciencia no basta porque hay más angustia en esta tierra que todo lo que pueden contener sus leyes y sus matemáticas, ahí es donde cabe el sentimiento religioso; en la necesidad de la trascendencia, los no creyentes no estamos obligados a la fe, pero si a la comprensión y a la compasión, esta es una obligación para ambos, creyentes y no creyentes, depende de la moral no depende de la religión, un científico sin comprensión y sin compasión sería un mounstro, ¿verdad que no queremos ser monstros? Vuelve a surgir el universo monstruoso que creó Adux Axbi en Un mundo feliz, no lo queremos.[1]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Ciencia, historia y fe, min. 2.10] [México]: Radio Red.

Ciencia

No seamos tan prepotentes por el lado de la ciencia, como ha sido prepotente la gente que nada más hablaba de religión, un poco de modestia por un lado y por el otro sirve a ambos; además la religión trata de responder a las angustias de los hombres, cosa que no pretende hacer la ciencia, la ciencia más bien crea angustias. La ciencia no responde a muchas preguntas, responde al cómo de las cosas, jamás respondió al para qué, dudo mucho que pueda responder al para qué; si algún día lejano puede responder al por qué ya es mucho, pero el para qué. Para qué vives, eso no lo da la ciencia, eso nada más la fe lo puede dar. Suertudos los que tienen fe, yo no tengo esta suerte.[1]

Ikram Antaki
Desde los principios Dios y la ciencia, es decir el concepto Dios y la práctica ciencia, han tenido relaciones pasionales, hay dos campos de la ciencia que nos devuelven a la problemática de la fe, 1: lo inmensamente grande, la astrofísica, 2: lo inmensamente chico, la mecánica de la vida o la biología. La astrofísica nos ha enseñado que el universo tiene una historia, la cuestión de su origen es una problemática que nos devuelve al campo de la religión, la astrofísica no habla de la razón del universo, no dice el por qué y el para qué, dice solamente el cómo. Yo comprendo la necesidad en la cual se encuentran los hombres, incluso todos los científicos para buscar el por qué de las cosas. La ciencia sólo se ocupa del cómo, no del por qué, no del para qué; sin embargo mi compresión y mi simpatía hacia los que buscan una respuesta religiosa no me impide denunciar la vía de sumisión intelectual que representan las religiones. Hay científicos muy serios que creen, el dios de los científicos no tienen gran cosa que ver con el de los catecismos, se inscribe más bien en una religiosidad cósmica, indiferente al individuo humano y no se preocupa mucho por la inmortalidad de las almas, es un concepto determinista, responsable, ajustado a las constantes universales, como las leyes fisicoquímicas, por ejemplo, es la teoría del big bang que en astrofísica da argumentos a los partidarios del determinismo, cuando se recalcula todo desde el instante inicial se observa que las cosas están colgadas de un casi nada, a partir de este casi nada, hay un antes, nada, y un después, todo. El big bang sólo es una teoría pero deja la puerta abierta al determinismo, del lado de la biología hace un buen tiempo ya que se puede fabricar vida en laboratorio, a partir de átomos inanimados, aquí es el por qué, el para qué falla, no lo sabemos. En el pasado la ciencia, confrontada al problema del origen de la vida ha funcionado con este objetivo único, buscar en la naturaleza el orden que Dios habría puesto, pero ya no estamos parados ahí, el argumento de la belleza de la mariposa y de la margarita para confirmar la existencia de Dios nos parecen un poco simples hoy, porque la naturaleza tiene también a sus monstruos. Si las leyes de la física y de la matemática, serían pruebas de la presencia de la mano de Dios, ¿cómo aceptar y explicar el enigma de los números primos, enteros naturales divisibles sólo por ellos mismos y por la unidad, que son absolutamente imprevisibles, regados con la mayor fantasía en la secuencia de los números, sin que ninguna ley general permita buscarlos y dibujar sus rasgos. La inmaterialidad de las figuras de la geometría como otro ejemplo – geometría es el arte de razonar juntos con figuras falsas –, la inmaterialidad de las figuras de la geometría ha sido utilizada como prueba del creador, el carácter finito de un espacio encerrado entre una recta y una (inaudible), ambas infinitas, hacía pensar sobre la vida en la eternidad, pero esas matemáticas ya se quedaron atrás, la necesidad de un explicación entera es algo innato, su ausencia es fuente de angustia, eso lo comprendo, la única manera de explicar que sabría calmar la angustia es la de una historia total que revela la significación del hombre, asignándole en los planos de la naturaleza un lugar que sería necesario, este es el papel de la religión, pero ahí está en el reino de las ideas otra actitud la del conocimiento objetivo, es la idea austera, fría, que no propone ninguna explicación pero que impone una acética renuncia a buscar más allá de los hechos, por supuesto que esta forma no puede calmar la angustia, por lo contrario la exacerba, esta idea objetiva, de la objetividad de los hechos, es puritana, es arrogante, poco aceptable; sólo se ha impuesto sin embargo, por su prodigioso avance. En tres siglos la ciencia ha conquistado su lugar en la sociedad, en la práctica, por supuesto no en las almas. Armadas de todos los poderes, gozando de todas las riquezas que deben a las ciencia, nuestras sociedades tratan todavía de vivir, de enseñar sistemas de valores que ésta ciencia ha destruido, ninguna sociedad antes de la nuestra ha conocido este desgarro, por supuesto que la ciencia atenta contra los valores, ¿qué creían?... ¿cómo atenta contra ellos?, arruinando las ontogenias míticas o filosóficas sobre las cuales la tradición religiosa construía los valores, la moral, los deberes, los derechos, las prohibiciones. Si el hombre se despierta de su sueño milenario para descubrir su total soledad, su radical extrañeza en margen del universo, en el cual debe vivir, un universo indiferente a sus esperanzas, como a sus sufrimientos y a sus crímenes, ¿por qué se portaría bien? Tanto Nietzsche como Dostoievski lo han visto, si no hay la seguridad de un dios con sus castigos y sus premios todo se vale, todo estaría permitido, para portarse bien a pesar de todo, o a pesar de la nada, se necesita de un nivel de conciencia una mutación que no tenemos como género. Un científico no cree, observa y trata de comprender, en esta observación y descripción del universo queda un gran vacío; muchos lo llenan evocando lo que se puede llamar un dios, la realidad es inaccesible, la ciencia no tiene por objeto describir la realidad sino las apariencias que esta realidad da de sí, ¿cómo aprehenderla? El siglo XX avanzó mucho: la ley de incertidumbre de Heisenberg, el teorema de indecidabilidad de Gödel ayudaron a eso. El primero enuncia que jamás los objetos humanos logran describir la realidad, el segundo que la lógica jamás podría ser completa. Yo deseo una comunión con una eventual realidad que en permanencia de (inaudible), un místico sólo puede ser agnóstico, un verdadero agnóstico es un místico, tiende hacía, pero no llega, si llegara sería Dios y esto ya no sería misticismo, sino locura paranoica. En el principio está no la fe sino la duda, fe y conocimiento no son del mismo orden, no pertenecen al mismo mundo. Si trato de responder a la cuestión: ¿por qué el big bang? salgo de la física y entró en la metafísica; y hace mucho también que la biología y la teología no duermen juntas en la misma cama; la ambición primera de las religiones era la de explicar cómo ha nacido el universo, los progresos de la ciencia excluyen algunas representaciones simplistas y echan la duda sobre algunos dogmas, pero no excluyen la idea de un gran ordenador, la idea de un dios todopoderoso que podría pero no querría intervenir en el trascurso de la historia universal, sería inaceptable que existiera un dios ordenador que no tiene mucho que ver con el de los evangelios, un cierta idea de Dios retrocede, surge otra a medida que los científicos se acercan a un conocimiento más preciso de las funciones del hombre, así como de las posibilidades fundamentales de controlarlas, este sería un dios superestructura, los progresos en la compresión de los fenómenos de estructuración del desorden, hacen pensar en la posibilidad de un empujoncito inicial, este sería el esquema determinista, un creador cuya intervención se limitaría a fijar las reglas del juego, la idea de providencia ulterior queda sin objeto. Miren… hay dos maneras de demostrar algo: partiendo de una hipótesis se trata de verificarlo o de destruirlo, es este, el último método, el que es el bueno. La ciencia está habitada por los abismos que produce se apoya sobre lo que le escapa, el científico no ama la montaña de los resultados adquiridos, sino lo otro… lo que aún busca y no puede agarrar. Por eso ciencia y religión no pertenecen al mismo método ni al mismo mundo.[2]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Ciencia y fe] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [Ciencia y religión] [México]: Radio Red.

Cerebro

¿Será acaso que no hemos tenido el tiempo de aprender a usar la herramienta más maravillosa, creada por la naturaleza, el cerebro humano? Es formidable es exactamente la pregunta básica, no hemos tenido el tiempo, pero quizá también hay algo en contra de la evolución de este instrumento. Yo lo repetí muchísimas veces en muchos espacios, por ahí de 92, creo, sí debió haber sido 92 – 93, en una discusión que tuve que me marcó mucho, una discusión que tuve con Georges Charpak, Georges Charpak fue premio Nobel de física en 92, yo tenía relación con ese grupo por razones personales. Le pregunté a Georges Charpak cómo es posible que hayamos avanzado tanto a nivel de ciencia y tecnología y no hayamos avanzado nada a nivel de moral, de comportamiento y me contestó: “todo lleva a creer que el nivel de evolución del cerebro impide la evolución del cerebro”. Yo pensé muchísimo tiempo en eso y traté de darle respuesta a esta frase, explicación, análisis a esta frase; quizá ya estamos, en cuanto a la evolución del cerebro, como en una ecuación matemática de la cual hay que salir porque ya está bloqueada; cuáles serían las formas de salir en vista de poder obentrar sobre otro plan(o) permitiendo la evolución del cerebro, quizá – pero es una hipótesis, estoy diciendo una hipótesis puede ser cualquier cosa – quizá es a través de una mezcla de hardware y software, quizá es a partir de eso, porque de hecho hay un bloqueo en la evolución de la calidad humana desde el tiempo en que sabemos de historia.[1]
Ikram Antaki

Voy a tratar de pensar sobre la complejidad, la jerarquía a la vez que la espontaneidad del cerebro. Quizá sería prudente esperar la presentación de los hechos antes que sacar conclusiones; el modelo de lo que se puede llamar el objeto mental no puede ser abordado sin tomar algunas precauciones muy importantes, la primera noción a tomar en cuenta es la complejidad. Nadie había imaginado hasta ahora que nuestro cerebro fuera tan complejo o como los descubrimientos de las neurociencias nos lo revelan. Como se sabe nuestro sistema nervioso está compuesto por entidades celulares discretas, las neuronas, que forman una red discontinua; las neuronas sólo pueden comunicarse por el intermediario de las sinapsis, la noción de discontinuidad que había concebido Santiago Ramón y Cajal estuvo combatida a finales del siglo XIX principios del XX por lo dualistas, que veían en esta noción un obstáculo a la noción del espíritu. Varios neurobiólogos del XIX creían que una red nerviosa continua permitía al espíritu circular más libremente, entonces cien mil millones de neuronas, cada una relacionada en promedio con unos diez mil contactos discontinuos a otras celular nerviosas, lo que hace unos 10 a la 15 (diez con quince ceros) contactos en nuestro cerebro, algo así como un medio mil millón por milímetro cúbico. No se toma suficientemente en cuenta esta complejidad porque no se ve al ojo desnudo cuando se examina un cerebro, es microscópica, cada sinapsis tiene la talla de una bacteria. La comprensión de la organización funcional del cerebro pasa por el estudio anatómico de las conexiones establecidas entre células nerviosas individuales, este universo es de una extraordinaria riqueza, no es exactamente el mismo de un individuo al otro, aun si son gemelos; el número de combinaciones posibles entre todas estas sinapsis es del orden del número de partículas positivas en el universo. Es así que el sacro de la primavera ha podido ser elaborado por el cerebro de Stravinski y la Capilla Sixtina por el cerebro de Miguel Ángel. El pensamiento funciona a base física, la cuestión es saber cuál es la cuestión entre la increíble complejidad y la belleza, podemos hablar de complejidad mucho más que lo que hablamos, pero seguimos estando en el reverso de lugar. La segunda noción que es necesario tener en la cabeza para abordar el modelo del objeto mental es la importancia crucial de la arquitectura neuronal, ella define las capacidades de nuestro cerebro, existe una importante franja de aleatoriedad entre la red de las conexiones establecidas en nuestro cerebro ¿por qué? por la manera en la cual nuestro cerebro está construido, por selecciones internas, a grandes líneas el cerebro humano es muy parecido de un individuo a otro, sigue un plan de organización constante, tal que se reconoce de inmediato un cerebro de chimpancé de un cerebro de hombre. Este plan es determinado por una cubertura de genes que firman la naturaleza universal del cerebro del hombre. Esta arquitectura aún no se entiende totalmente; uno de los problemas más importantes de las neurociencias actuales consiste en definir la arquitectura cerebral en sus rasgos invariables y los límites de su variabilidad de un individuo al otro, y de definir sus funciones, porque es la arquitectura y las predisposiciones funcionales que le son asociadas, que permitirán a las representaciones formarse, a los objetos mentales construirse. Hay que tomar en cuenta también los dos grandes principios de la arquitectura del cerebro: 1, el paralelismo, 2, la jerarquía. Primero el paralelismo: nuestro cerebro es capaz de señales del medio físico o social por vías paralelas, por ejemplo, la visión; las vías visuales analizan en paralelo la forma, el color, el movimiento, separan primero los rasgos que caracterizan un objeto para luego rehacer la síntesis; la arquitectura del sistema visual está organizada en una multitud de vías paralelas, que con las vías auditivas, olfativas, etc., permiten al cerebro analizar el mundo y hacer de él una síntesis global. El otro principio de la arquitectura cerebral es la organización jerárquica a los niveles de la integración, que van de lo molecular a lo celular, de lo celular a la red de neuronas, etc. En los Estados Unidos Van Essen y en Gran Bretaña Seki, han analizado estos niveles de integración, muy en detalle en el caso de la visión, distinguen catorce niveles en el simio, que van desde la retina hasta la corteza frontal. La arquitectura del cerebro es entonces a la vez paralela y jerárquica, estos rasgos universales de arquitectura hacen que análisis y síntesis se produzcan de manera concomitante en nuestro cerebro. Como en el caso de la visión se puede ir del simple análisis del mundo exterior hasta las funciones perceptivas más complejas que hacen intervenir lo vivido de la persona. A nivel de las áreas sensoriales primarias las representaciones se parecen a las formas exteriores, luego progresivamente, subiendo en la jerarquía se volverán cada vez más abstractas y podrán recurrir al lenguaje, formarán conceptos, harán intervenir niveles de organización más elevados que incluyen la corteza pre-frontal para la planificación de las conductas, la intencionalidad. Cuando hablo pongo a funcionar una diversidad de códigos: código fonético, lexical, sintáctico, estilístico, pero hablar es también producir una frase con la intención de decir algo sobre algo a alguien más; después de la complejidad y la arquitectura está la actividad espontanea. Nuestro sistema nervioso no sólo es activo cuando es estimulado por los órganos del sentido; el cerebro funciona sobre el modo proyectivo, es permanentemente sitio de importantes actividades internas; cuando pensamos, cuando programamos un movimiento, cuando escuchamos, percibimos, imaginamos, creemos; este tipo de actividades se manifiesta durante la vigilia como durante el sueño; sirven para construir, elaborar, organizar las representaciones que serán proyectadas sobre el mundo, permiten producir anticipaciones sobre el tiempo, sobre los eventos que van a intervenir en el mundo exterior o interior, estas actividades espontaneas se manifiestan ya con las células nerviosas en cultivo; en cultivo en el laboratorio vemos esto ya, algunos conmutadores moleculares controlando el transporte de los iones a través de las membranas bastan; las rencontramos en los micro-cerebros de los moluscos o insectos, son presentes en cantidad en los cerebros de los vertebrados, pero hay una diferencia con nosotros, lo que los neurobiólogos llaman “anticipaciones sobre el tiempo” fue objeto de investigaciones muy interesantes por parte de los filósofos fenomenólogos, hay que descubrir el momento en que la experiencia parte de una realidad ya construida; el humano no sólo se informa sobre su medio, para eventualmente modificarlo, desde el origen interpreta su medio, lo esculpe, el mundo no está totalmente hecho antes de que el cerebro proyecte sobre él las representaciones que organiza, hay una construcción pragmática del mundo, de la vida, más que proyecciones por parte del cerebro sobre un mundo supuestamente organizado ya. Rechazamos el modelo: entrada-salida, del funcionamiento cerebral, porque parece máquina, es el de la cibernética, es el de la tecnología de la información, procede por registro de respuestas nerviosas cuando el animal está sometido a estímulos exteriores, nosotros somos algo más, vivimos en un universo sin etiquetas que no nos manda mensajes codificados, esta concepción es la de muchos matemáticos, es platónica, está hecha de formas, de ideas preestablecidas, esta concepción ve un cielo estrellado decorado con proporciones verdaderas con ritmos armoniosos; no, en realidad proyectamos sobre un mundo sin destino, sin significación, acciones y exigencias de significación; es con nuestro cerebro que creamos categorías en un mundo que no las posé, sólo existen las que el hombre crea. Nuestro cerebro se desarrolla y funciona según un modelo de variación-selección, las representaciones se estabilizan ahí, no por huella como en un pedazo de cera, sino indirectamente después de un proceso de selección, estamos lejos del esquema cartesiano, el esquema cartesiano se acerca al esquema cibernético, el mundo no es sólo un medio cercano, es el horizonte de una experiencia total, por eso se agrega a la noción de complejidad, luego a la de jerarquía y la de espontaneidad, con lo que implica de apertura en el horizonte del mundo. Es en este sentido que decimos la enorme riqueza de la experiencia humana, que comporta entre otras la experiencia estética, la experiencia mística; a partir de estas primicias definiría un objeto mental, como un estado físico del cerebro que moviliza neuronas reclutadas entre las multitudes de áreas o campos que pertenecen a niveles de organización diversos e interconectados, es algo así como una asamblea de neuronas, y la multiplicidad de combinaciones posibles es considerable; y hay todo lo que aún no sabemos. ¿Se acuerdan de la sexta meditación de Descartes?, ahí Descartes plantea un problema que no resuelve; examinemos los resultados de los trabajos hechos en el simio y en el hombre, Descartes no podía resolver esto, el problema es que tampoco nosotros lo estamos resolviendo. Cuando se hacen esos trabajos sobre el simio y el hombre, sobre el tema del reconocimiento de los rostros, a un simio se le proyecta un rostro, se registra la actividad de las neuronas de la corteza temporal del simio, algunas células responden a la representación de un rostro que puede ser el de un hombre o el de otro simio, ahora, si quitamos de esta proyección los ojos del rostro, la respuesta eléctrica, en la cabeza del simio, disminuye en frecuencia; se puede decir que las neuronas participan en la formación de un objeto mental que moviliza la corteza temporal y detiene una representación interna de este rostro, es incluso posible ver por medio de la imagería [¿?] óptica, ahora es posible ver esta representación a nivel de la corteza temporal y observar su desplazamiento con el ángulo según el cual se ve el rostro; se hacen muchas cosas ya. Algo ocurre en mi cerebro pero ¿en qué éste conocimiento agrega algo en la comprensión del enigma de un rostro? No sabemos, ¿acaso vamos a comprender los rostros de otros, en la calle, en nuestra familia, porque sabemos algo sobre lo que pasa en su cerebro? Comprendo el tipo de rostro al cual hago corresponder un nombre, pero su expresión, las emociones que comunica, sus opciones éticas, ¿qué es lo que el conocimiento del cerebro agrega aquí? Nada, este conocimiento nos permitirá entender mejor, pero no comprender; no saber cómo se introduce una mayor armonía en las relaciones entre los seres, no como reconocer al otro como perteneciendo a una misma humanidad, se obtendrá mayor armonía cambiando algo a nuestra experiencia mutua, no actuando sobre el cerebro, si nuestra experiencia mutua viaja obligatoriamente por nuestros cerebros, pero no es actuando directamente sobre estos que se producirá algo, sino indirectamente, por el diálogo, por una actividad de intercambio de deliberación. El cerebro es manipulable, y es esencial comprender que un cerebro humano no puede hacer lo que sea, existen límites neuronales a su funcionamiento, conocer los límites de lo que puede hacer un individuo es esencial para entenderlo. En la antigüedad el extranjero que no hablaba la lengua de la ciudad era un bárbaro, no tenía estatuto de hombre, algunas sociedades califican sistemáticamente al extranjero de malo, pero ¿un mejor conocimiento del funcionamiento del cerebro acaso me ayudaría a mejor comprender las relaciones humanas, interpersonales? La resolución de los métodos de imagería [¿?] se ha vuelto tal que podemos identificar la entrada en actividad de territorios de la corteza diferentes cuando el personaje ve o escucha, mientras más abstractos o generales son los conceptos, mientras tocan a reglas de conducta, a relaciones de unos con otros, más se vuelve importante la contribución de las áreas frontales y pre-frontales. Si subimos en la jerarquía de lo perceptual – lo que se percibe –, a lo conceptual – lo que se concibe –, hay movilización progresiva de las áreas sensoriales primarias, luego las áreas de asociación, por fin las áreas pre-frontales. Existe una geografía en nuestra corteza cerebral, establecemos una geografía diferente para entender y comprender. Entender es mucho más restringido, las imágenes ilustran la significación misma de la palabra “comprender”, cum prendere, significa tomar con. Wittgenstein subrayaba que el sentido está en la comprensión. Ahora unos trabajos recientes del grupo de Harvard sugieren que se pueden distinguir imágenes cerebrales de un sujeto que dice la verdad de otro que miente, en un caso hay coincidencia entre representaciones y huellas de memoria, en el otro no la hay.[2]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [El cerebro impide la evolución del cerebro, min. 0.50] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [El cerebro I] [México]: Radio Red.

Amor

Se trata de uno de los fenómenos más complejos de la historia humana, ahí se mezcla la biología del cerebro, la del resto del cuerpo, la construcción social. He tratado primero en dos programas científicos, luego en tres de exegesis histórico de rodear el asunto… ¡pues apenas!, ¿por qué es que siempre necesitamos simplificar lo insimplificable? parece que tenemos ganas de tener un cerebro binario – mi hijo me llamó la atención sobre el hecho de que cuando va a comer a una taquería, no puede pedir de golpe siete tacos: tres de buche y cuatro de lengua; el dependiente se hace bolas, entonces tiene que pedir un taco, luego un taco, luego un taco, luego un taco, así… bien –. Repito: estamos en lo imaginario histórico, la idea de amor a cambiado a través del tiempo, partimos de un principio, la idea clásica de que las sociedades evolucionan hacia una mayor complejidad por el mecanismo de la diferenciación y de la individualización, esta es la base; el amor es un medio de comunicación simbólico que hace posible la interacción entre dos actores. El amor como pasión apareció en Occidente en el siglo XVII y sus transformaciones siguen hasta nuestros días; podemos ver todo esto en la novela, la literatura jamás se anticipa en la descripción de las relaciones sociales sino que fija y codifica los comportamientos ya actuantes en una sociedad. La historia del amor cortés veía en la unión la metáfora del amor divino, pero no para todo mundo, sólo para las clases privilegiadas, y entonces elaboró un nuevo código que reivindica la libertad en la decisión amorosa, se trata de la libertad de las personas casadas ¡fíjense! y de las relaciones extraconyugales porque con el matrimonio comienza la libertad, pero no hacia adentro, hacia afuera; porque ya no se puede ofrecer el matrimonio como prueba de amor, por el contrario hay que encontrar formas nuevas para expresar el sentimiento propio, y la ética amorosa se vuelve extraordinariamente compleja. Esta elaboración de un nuevo código tenía como propósito liberarse de la responsabilidad ligada a la sociedad y a la moral; el resultado fue que aquello hasta entonces considerado como “anomalía” se trasformó en algo absolutamente normal – estoy hablando de la infidelidad – estaba admitido que el tiempo era la única limitación puesta al amor, que el amor termina inevitablemente más rápido que la belleza, es decir, más rápido que la naturaleza, su esencia misma es el exceso, la exageración; pero el código integró esta limitante: la resistencia, gracias a la resistencia el amor gana durabilidad y la palabra sirve como puente para esta durabilidad, es decir que la ley del amor no está más que en el amor mismo. Todo el siglo XVIII tratará de oponer al código del amor – como lo acabo de decir – elaborado de esta manera de la cálida amistad en la que los sujetos guardarían su autonomía, pero ganó el amor pasión porque ha sabido incorporar algo esencial: la práctica de la sexualidad. Otros códigos relacionados con el mundo íntimo se han formado en otros lugares: el de la vida doméstica por ejemplo; está fundado sobre el reconocimiento de un nuevo estatuto de la mujer, la valorización del individuo tuvo su código, la interacción entre el código del amor-pasión y estos dos últimos códigos tuvo como consecuencia el amor romántico; es por y a través del amor del otro como el individuo se realiza – según el amor romántico –, la relación se vuelve un nivel de la relación entre dos. A principios de este siglo el código del amor romántico perderá, finalmente, su carácter de generalidad y se abre un periodo – el nuestro – en que no se dispone de ninguna semántica estandarizada. En trescientos años la forma del código elaborado por la modernidad en los campos del amor, habrá pasado del ideal a la paradoja para transformarse en un verdadero lío; lo trágico de la tradición contemporánea ya no reside en el hecho de que los amantes no logran reunirse sino en el hecho de que las reacciones sexuales crean el amor sin que la vida pueda conformarse con ello. El amor debe enfrentar la propiedad de generar conflictos; lo que pediríamos sería ser compatible con una exigencia cada vez mayor de realización individual.[1]
Ikram Antaki

Pienso que no es el valor del objeto amado lo que justifica el amor, es el amor que da al objeto amado su valor. Pienso que el deseo no es más que la fuerza de la vida en nosotros. Hay en el amor físico algo parecido a la fascinación por el abismo, es vida al estado puro, aterradora muy cercana a la muerte, es el ángel del cual hablaba Rilke cuando decía: “[Porque] lo bello no es más que el comienzo de lo terrible” hay un horror esplendoroso en el sexo, un horror que nos es propio, Eros es un dios negro; ¿conocen esta frase latina?: post coitum omne animal triste – después del coito el hombre es un animal triste, es porque ha visto la vida y que esta se parece a la muerte como una hermana gemela. El sexo es violencia, pérdida de referencias por ello asusta, no por no sé cuál moral represiva, esta moral llega no por el temor ya está aquí; lo que se llama pudor es el pavor ante sí y ante el otro, el cuerpo tiene su sabiduría y el espíritu tiene sus rechazos. Ahora… yo me cuido de esta tendencia a sobre valuar la sexualidad a hacer de ella no sé qué éxtasis o que puerta abierta sobre lo absoluto, como si el universo estuviera al alcance de un orgasmo o como si vieran a Dios en la punta de su sexo. Nuestros placeres son más ordinarios y nuestros abismos más mediocres, el cuerpo es por suerte más simple que los discursos que se tejen alrededor suyo y más cerca de la bestia que de lo divino, pero verán… a fuerza de compartir un abismo común esta soledad se llega a nombrar “amor”. Cesaré Pavese dice: “serás amado el día en que podrás mostrar tu debilidad sin que el otro se sirviera de ella para afirmar su fuerza”. No hay que hablar mal de la dulzura, amor es lo contrario de la fuerza y de la violencia; es una fuerza que se niega a ejercerse, una potencia que se niega a dominar, sobrepasa la bestia, la vida devora y protege; violencia y dulzura. Me dirán que la experiencia les ha enseñado que si se muestra la debilidad el otro entra en ella para volverla más grande, probablemente, entonces aún no es amor, por eso la vida nos da la oportunidad de amar varias veces, el corazón innumerable es el corazón verdadero. Yo sé lo que es el paso por la poesía y la novela y les aseguro que los filósofos mienten menos que los poetas y los novelistas. Esta exaltación del Eros, este delirio de lo imaginario y del deseo, este narcisismo a dos ya no lo tomo muy en serio, sin embargo, no hay que calumniar a la vida. Una vez les he citado esta frase de Rilke: “hay que detenerse en lo difícil” y les he dicho que es bueno estar solo porque la soledad es difícil, ahora les digo es bueno también amar porque el amor no es difícil, el amor no es más fuerte que la muerte no es inmortal; el Cantar de los Cantares se equivoca: si el amor fuera más fuerte que la muerte ya se sabría; lo que pasa es que no necesita ser fuerte, la alegría le basta.[2]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Amor I] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [Amor II] [México]: Radio Red.

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Alma

El término alma es un lío mayor. Hay varias concepciones de la noción de alma, entre los llamados primitivos y los momentos principales en la historia de la idea del alma en la filosofía occidental, a partir de Grecia y algunos intentos de distinguir entre alma y espíritu. El término tiene una multiplicidad de sentidos: religioso, teológico, filosófico general, epistemológico, sicológico, antropológico. Alma está usada preferentemente en el contexto religioso y teológico, en otros contextos se usan otras palabras como mente; ahora, estas cuestiones acarrean y proceden de largas disputas acerca de la relación entre el alma y el cuerpo. El problema del alma conlleva a menudo problemas relativos a la conciencia, al espíritu, a la persona, al yo. En las representaciones primitivas del alma se destacan algunos rasgos comunes: el alma es concebida como un soplo equivalente a la respiración, cuando falta este aliento el individuo muere, a veces es concebida como una especie de fuego, al morir el individuo se apaga, a veces se concibe como una sombra presentida o entrevista durante el sueño; en los dos primeros casos el alma es como un principio de vida, en este último caso es más bien un simulacro. Los términos usados para designar el alma en diferentes culturas son: en hebreo negesh, en el árabe nfez, en el sánscrito atman, en griego, el pneuma, en latín animus o anima ; significan aliento, van adquiriendo el significado de un cierto principio distinto del cuerpo, hay términos distintos como phrana en sánscrito, neshama en hebrero, rueg en árabe; un origen material puede hallarse en los términos: psique en griego o duha en ruso, o yaesthen en alemán – usualmente traducido por espíritu, tiene la misma raíz que el inglés ghost que también tiene el uso popular de fantasma – a veces se distingue entre el alma como principio de vida y el alma como doble, por ejemplo en griego entre el thimos y la psique, esta distinción es importante, en Homero psique designa por igual la vida y la sombra, o la imagen – la edelón –. La idea del alma se va precisando a medida que los términos empleados para referirse a ella tienden a describir menos a un principio vital general que una especie de doble propio de cada uno de los hombres. Las primeras especulaciones filosóficas del alma giran en torno a la idea simulacro o fantasma del viviente que puede aparecer en los sueños. En el pensamiento chino arcaico no se suponía que todos los individuos tuviesen necesariamente alma, ni siquiera un doble; el alma era vista como un dios o espíritu precedente del cielo, podía ingresar en el cuerpo de un hombre, si se hallaba a gusto en tal cuerpo podía permanecer en él de modo permanente. Hasta el final de la cultura antigua y en muchas concepciones populares en Occidente hasta nuestros días, se han tenido representaciones del alma como un muerto-sombra que desciende al seno de la tierra, o el alma como realidad aérea que vaga alrededor de los vivos; algunos presocráticos concibieron como almas todos los principios de las cosas vivientes. Los atomistas griegos describieron el alma como compuesta de átomos, que es según ellos una materia muy fina y sutil, probablemente la misma que el fuego, decían. Antes de Platón se constituyó un complejo de especulaciones que consistían en sustituir la idea del alma como semi-vivida y aun como principio de vida orgánica, por una idea del alma como una realidad desterrada, esta idea comenzó a surgir hacia el siglo IX antes de nuestra era, se desarrolló hasta el siglo V por motivos como las influencias chamanísticas que procedían de Dacia de Ecitia por el Asia Menor, Creta, el sur de Italia, Sicilia, se comenzó a creer que hay en cada hombre una realidad de origen divino que ha preexistido al cuerpo y perdurará tras la muerte y corrupción del cuerpo; en esta tendencia por ejemplo cabe el orfismo, cabe Pitágoras, cabe Empédocles; el alma puede entra en el cuerpo y salir de él sin identificarse completamente con el cuerpo, en cierto modo se trata de una nueva versión del primitivo doble, pero con un origen luminoso y divino; el cuerpo puede ser concebido entonces como una especie de cárcel o sepulcro del alma, la misión del hombre sería liberar su alma por medio de la purificación y al final por medio de la contemplación; el alma no es un principio que informa el cuerpo y le da vida, es algo de naturaleza no sensible no material. Platón vino y recogió estas ideas y las refinó en su obra El Fedón, defendió el dualismo radical del cuerpo y el alma, el alma era para él una realidad esencialmente inmortal, inseparable; aspira a liberarse del cuerpo para regresar a su origen divino y vivir, ¿vivir dónde? entre las ideas, en el mundo inteligible dentro del alma el cuerpo puede recordar las ideas que había contemplado en su vida anterior, la teoría del alma pura es en Platón el fundamento de su teoría del conocimiento verdadero. Platón se dio cuenta de que el dualismo cuerpo-alma plateaba dificultades, puede hablarse de una dialéctica del alma en Platón, afirma, luego niega, la separabilidad del alma con respecto al cuerpo. Debía haber para esos hombres algún punto o lugar por donde el alma se quedara insertara en el cuerpo de lo contario no se entendería cómo hay relación entre las operaciones de una y del otro. Platón distinguió entre la parte sensitiva, es decir la sede del apetito o del deseo, y la parte irascible, que es la sede del valor, y la parte inteligible que es la sede de la razón; platea el problema de la relación entre las diversas actividades del alma; Platón pensó hallar una solución a este problema, porque los niveles no son sólo del alma individual sino también de la sociedad y hasta de la naturaleza entera, estos niveles se hallan en una relación de subordinación, las partes inferiores deben subordinarse a la parte superior, el alma como razón debe conducir y guiar el alma como valor y como apetito y eso nos explica la actitud de gente como Platón en relación con las diferencias sociales y la aceptación por ejemplo de la esclavitud; de lo que el hombre haga en su vida dependerá que se salve, es decir, se haga inmortal; el hombre – escribió Platón – puede convertirse enteramente en algo mortal cuando se abandona a la concupiscencia, pero se hace inmortal cuando entre todas sus facultades ha ejercido principalmente la capacidad de pensar; el alma reside por lo pronto en lo sensible pero puede orientarse hacia su verdadera patria – dice Platón – no deja de ser alma por quedar encerrada en lo sensible, pero sólo cuando actúa según lo inteligible queda purificada. Luego vinieron los neoplatonismos, especialmente Plotino, y desarrollaron esta dialéctica platónica; Plotino se preguntó en qué forma el alma se halla unida al cuerpo, el alma es por sí misma, en cuanto separada del cuerpo, una realidad impasible, pero puede decirse que tiene dos partes: la separada o separable y la que constituye la forma del cuerpo, puede hablarse de una parte medidora entre las dos. Esto es una larga aventura, el alma se divide para estos neoplatónicos cuando se orienta en lo sensible pero se unifica cuando se orienta hacia lo inteligible, hasta el punto de adquirir un rango divino, cuando se purifica puede transfigurar el cuerpo, hacer que habite en este mundo como si viviera en el universo inteligible; el alma sería una, incorruptible, contemplativa e inmortal; y Plotino a veces se refiere al alma en general, al alma individual, al alma universal, al alma del mundo. Todas las armas individuales formarían una sola alma, eso no significa una fusión sino la misma organización jerárquica de la cual hablaba con Platón. Las doctrinas aristotélicas sobre el alma son muy complejas. – estoy imaginando a algunas personas sentadas en su sillón diciendo: “pues todo mundo sabe qué es el alma”, no, no todo el mundo sabe lo que es el alma, llevamos qué treinta siglos veinticinco siglos tratando de definir qué es eso y los mejores espíritus del mundo han pensado en eso –. Para Aristóteles lo inteligible tiene que predominar sobre lo sensible, la contemplación tiene que predominar sobre la acción, Aristóteles por lo demás, habla a veces del alma como de un principio general de vida y a veces como de un principio individual; lo único que hizo de diferente a Platón es traer el alma del cielo a la tierra, el alma – declara él – es el principio de la vida animal, pero si bien es principio de movimiento ella no es movimiento, el cuerpo es la materia el alma es una forma. No tiene sentido preguntar si el cuerpo y el alma son una sola realidad para Aristóteles, esto sería como preguntar por qué la cera y la forma de la cera son una realidad, él escribe: “si el ojo fuera un animal la vista sería su alma”, el alma es la forma del cuerpo en tanto que constituye el conjunto de posibles operaciones del cuerpo, como lo propio del martillo es martillazos, lo propio del alma es hacer que el cuerpo tenga la forma que le corresponde como cuerpo. Ahora, puede distinguirse entre varios tipos de operaciones, esto corresponde a la división entre varias partes del alma y esas varias partes no destruyen esa unidad como forma, los diversos tipos del alma son: la vegetativa, animal, humana son diversos tipos de función, las partes del alma en cada uno de sus tipos de función constituyen modos de operación, en el caso del alma humana el modo de operación principal es lo racional, se puede hablar en el humano de la parte nutritiva, sensitiva, imaginativa, apetitiva del alma, es decir, de todas esas operaciones. Dice Aristóteles: “el alma es todas las cosas”. La parte pensante del alma se llama pneuma y como pensar es reconocer racionalmente lo que hay y lo que lo hace que lo hay, se puede suponer que todas las operaciones racionales son iguales en todas las almas dotadas de la facultad de pensar, en este caso no habría almas pensantes individuales sino una sola alma pensante; este problema ha sido tratado tradicionalmente como la “naturaleza del entendimiento” y se llamó intelecto. A partir de Aristóteles con los estoicos neoplatónicos, luego los cristianos se multiplicaron las cuestiones relativas a la existencia del alma, a su naturaleza, a sus partes, a su relación con el cuerpo, con el cosmos; prácticamente todos los filósofos admitieron alguna especie de alma, pero la definieron de diferentes maneras. Los epicúreos, en parte los estoicos, consideraron que el alma es una realidad de alguna manera material, una materia más fina, más sutil que las otras. Los autores cristianos partieron de una idea del alma que no tenía necesariamente rasgos filosóficos, los que más influyeron sobre los cristianos fueron los platónicos y los neoplatónicos, y se hicieron muy agudas las cuestiones relativas a la unión del alma con el cuerpo. Dense cuenta que durante el Medievo la cuestión principal era buscar dónde, en qué punto ocurre la unidad del alma con el cuerpo, y lo buscaron desesperadamente en los cuerpos humanos, pensaban verlo. Lo que estoy haciendo aquí es un recorrido filosófico-histórico de la noción del alma; no queda claro, por supuesto que no, pero ¿qué esperaban? Los únicos que han resuelto el asunto, lo resolvieron por el nivel más bajo: renunciando a su misma existencia, si el alma no existe, si nuestro pensamiento, intelecto, sensibilidades, emociones, angustias y todo esto que cabe dentro del ancho campo de la actividad del espíritu, si todo esto no es más que el más alto nivel de la organización de la materia, como yo misma lo afirmaba cuando me creía marxista, si el alma no existe como pregunta Paz, Octavio Paz en su libro Itinerario, si el alma no existe ¿qué pondrían en su lugar?.[1]
Ikram Antaki

Bergson es espléndido, va y viene continuamente entre los datos de la ciencia y los del pensamiento filosófico y de la experiencia interior, en un movimiento de profundización alrededor de una misma dificultad. Bergson empieza por presentar la solidaridad de los estados del cerebro y del espíritu, luego invalida las pretensiones materialistas que reducen la conciencia a una simple emanación del cerebro, sigue la tesis de que el cerebro es el órgano donde el espíritu se inserta en la materia, sólo es un dispositivo receptor que traduce y prolonga los movimientos del alma. El materialismo afirma que todo lo que está en la conciencia puede leerse en el cerebro; Bergson rechaza esta equivalencia, los movimientos interiores son infinitamente más ricos, más libres y más imprevisibles que lo que expresa de ellos el cuerpo. Bergson opone radicalmente vida sicológica y mundo físico, no es que piensa alma y cuerpo como sustancia sino que piensa la conciencia y el cerebro como actividades, hay dos direcciones: línea de interiorización espiritual y línea de exteriorización material, el cerebro sólo es un órgano y la actividad cerebral es, en relación con la actividad mental, lo que los movimientos del jefe del bastón de orquesta es en relación con la sinfonía, la sinfonía es más que los movimientos que la dirigen, la vida del espíritu desborda la vida cerebral, pero el cerebro extrae de la vida del espíritu, constituye el punto de intersección del espíritu en la materia, garantiza la adaptación del espíritu a las circunstancias, mantiene el espíritu en contacto con las realidades, el cerebro es el órgano de la atención a la vida, esa es la frase de Bergson, es lo que convierte la memoria virtual en percepción actual, seleccionando los recuerdos, insertándolos en la realidad, utilizándolos para la acción, pero si el cerebro es el simple órgano o instrumento de un alma que lo desborda – dice Bergson – no tenemos ninguna razón de suponer que el cuerpo y el espíritu sean inseparablemente ligados uno al otro, y la sobrevivencia se vuelve tan verosímil que la obligación de la prueba incumbe a quien la niega más que a quien la afirma. Voltear las cosas de esta manera… eso se llama genialidad, cada vez que uno nos dice: “la inmortalidad del alma es algo seguro” le decimos “pruébeme eso, usted lo está afirmando yo no estoy afirmando nada”; la voltereta mental que da Bergson transforma el argumento en algo positivo en relación con la inmortalidad, si no hay ninguna prueba, no hay ninguna razón de suponer que cuerpo y espíritu son inseparables entonces la sobrevivencia se vuelve verosímil y la obligación de la prueba incumbe a quien la niega. Es extraordinario eso, es genialidad.[2]

Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Alma [El Banquete de Platón] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [Alma II] [México]: Radio Red.
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Agnosticismo

El agnóstico dice que no sabe, es una actitud modesta donde cabe el “puede ser que sí” aunque no haya pruebas de ello, y “puede ser que no” aunque no haya pruebas de ello, todo esto por su puesto en relación a la existencia o inexistencia de Dios, no tiene nada que ver con declarar que no hay un nada absoluto, los que declaran esto son los relativistas, es una actitud antropológica que se nutre de la diversidad de los hombres: historias, culturas, geografías, etc.[1]
Ikram Antaki

¿Qué dice la enciclopedia de las religiones? dice que el agnosticismo es una posición filosófica que afirma que la existencia de Dios no es ni segura ni imposible, es distinta del ateísmo que niega la existencia de Dios, tampoco equivale al escepticismo ya que sólo niega la fe en materias teológicas, pero no en todas las creencias. El término se deriva del griego agnostos que significa “no conocido” fue introducido en inglés en el siglo XIX por el británico Thomas Huxley. Ahora, si tomamos algo de historia del pensamiento vemos por ejemplo en un hombre como Sócrates, el lado agnóstico le gana claramente; en la Apología dice ignorar lo que es el infierno y lo que hay después de la muerte; en el Crátilo afirma no saber nada de los dioses y recomienda seguir las costumbres de la religión oficial; en el Cedro declara que no tiene el tiempo ni la capacidad de conocerse a sí mismo, por lo tanto sería ridículo pronunciarse sobre los mitos y los dioses. Encontraremos esta bella profesión de agnosticismo en los libertinos franceses del siglo XVII, “nuestro espíritu, siendo incapaz de comprender estas cuestiones metafísicas le basta conformarse con las prácticas comunes sin adherirse interiormente a estas prácticas; honor a los dioses según las costumbres del país”; es una posición indiferente que generalmente choca con la opinión pública pero tiene el mérito de ahorrarle guerras a uno. Ahora, hay textos agnósticos muy bellos, hay una obra anónima de año 1537 que se llama Sinvalum mundi; el autor no es anónimo, ya se sabe quién es Bonaventure de Pairié, el sinvalum iba a desaparecer de hecho no quedan más que dos ejemplares originales, muchos de los que lo han atacado jamás lo han visto, lo que contribuyó a darle un carácter mítico a esta obra, a hacer de ella un símbolo; su título evoca la vanidad humana, es una sátira de todos los dogmatismos que han afirmado poseer la verdad, la obra constata que el hombre, incapaz de alcanzar la verdad gasta el tiempo de su corta vida a [sic] perseguir quimeras, para qué perder así su tiempo sin hacer otra cosa que buscar lo que no es posible encontrar dice; lo más sabio es callarse, cuando no se puede saber nada verdadero más vale no decir nada. El autor, de Pairrié es un agnóstico, la razón suscita esperanzas inconsideradas de liberación y de comprensión de los misterios del universo, la razón es bastante poderosa como para arruinar la fe, pero no lo suficientemente poderosa para reemplazarla, destruye las certidumbres sin poder llenar los vacíos, dejando el [sic] hombre a medio camino, consciente de una sola cosa: su ignorancia; este es el descubrimiento de Pairié. Hay otra obra de origen desconocido cuya redacción se fecha por el año 1659, su título es el Teofrastus redivivus, es un enorme tratado de mil quinientas páginas en latín y en seis partes, - el tipo de libros que no parecen poder tener lectores y solamente se escriben para existir -, se trata teóricamente de un tratado contra el ateísmo, el autor se presenta como un buen cristiano que expone todos los argumentos de los ateos para poder, después, refutarlos ganarles a estos argumentos el Teofrastus atestigua a la vez de la imposibilidad de creer en Dios y de la imposibilidad de no creer en Dios.[2]
Ikram Antaki

Diferencia entre un ateo y un agnóstico: se ha dicho que un agnóstico era un ateo que no tiene el coraje de afirmar sus opiniones. Vamos a ver… Thomas Huxley empleó por primera vez el término agnóstico en 1869 con el fin de poder hacer gala de que tenía como todo el mundo una doctrina. Literalmente agnóstico significa: el que no sabe o no pretende saber, debe entenderse en contraposición de los que adoptan doctrinas según las cuales es posible saber, ¿saber qué? saber más cosas de las que permiten las ciencias; los agnósticos no pretenden ir más allá de los límites que impone el conocimiento científico en una fase en un momento determinado de la evolución de la ciencia. Como los dogmas expresados en las religiones o muchas doctrinas metafísicas van más allá de estos límites entonces se hallan fuera de toda posibilidad de conocimiento. Los agnósticos se oponen a los gnósticos, los agnósticos no defienden ninguna doctrina, se limitan a usar el método científico en el que intervienen la experiencia y el razonamiento que veda todo pronunciamiento religioso o metafísico. Un agnóstico no declara por ejemplo que no existe Dios, sino que no sabe si existe o no existe. El agnosticismo no se opone al saber, se opone únicamente a la pretensión de saber lo que no se sabe, una de las cosas que no pueden saber es si algo se puede oportunamente saber o no, ya que no puede predecirse el estado futuro de los conocimientos; sus límites son relativos no absolutos. En filosofía el agnosticismo es la posición que sostiene la incognoscibilidad de toda supuesta realidad trascendente o absoluta. Los deístas han manifestado poseer un conocimiento de Dios, Dios ha sido equiparado con una realidad trascendente y absoluta, así que el agnosticismo se opone al deísmo. Cada cuestión relativa a estas supuestas realidades carece de sentido, los agnósticos tienden a rechazar toda proposición de carácter religioso o metafísico, este rechazo es de carácter racional; agnóstica es la actitud según la cual no es admisible dar ninguna respuesta de ninguna clase, incluyendo respuestas de carácter emotivo a cualquier pregunta sobre una realidad trascendente, que va más allá de la experiencia. Se puede distinguir, hay que distinguir entre ateísmo y agnosticismo, mientras que el ateísmo muestra una voluntad de que no exista Dios, en el agnosticismo no hay esta voluntad, el agnosticismo es algo así como… no echar de menos a Dios, lo que equivale a no necesitar más que “vivir en la finitud”, según la expresión de Tierno Galván.[3]
Ikram Antaki

He descubierto con el tiempo que los agnósticos, son justamente aquellos que tienen el espíritu religioso más hondo, porque asumen sus dudas y su angustia y viven con ellas. Tener el espíritu religioso no es tener necesariamente una religión, es simplemente no pasar por la vida como si no hubiera en ella preguntas esenciales; en este sentido se puede ser un pilar de iglesia que va a misa todos los días y no tener ningún espíritu religioso, hay millones de esos personajes fútiles que no engrandecen en nada a su fe, más bien la abultan y estorban.[4]

Ikram Antaki
A los quince, veinte, cuando uno es joven, es ateo empedernido por convicción; con la edad comienza a ser agnóstico, yo diría por falta de convicción, por no tener los argumentos suficientes. Cuando se pasa de agnóstico a ateo es más grave porque no hay argumentos para el ateísmo. El ateísmo es una fe, igual que la otra fe, es una fe revertida; el agnóstico es un hombre que dice: “soy impotente para probar si existe o no existe Dios, no tengo la fe pero tampoco tengo argumentos en contra de la fe ajena”.[5]
Ikram Antaki
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[1] Antaki, Ikram. El Ágora [Agnosticismo I] [México]: Radio Red.
[2] Antaki, Ikram. El Ágora [Religión y agnosticismo] [México]: Radio Red.
[3] Antaki, Ikram. El Ágora [El agnóstico no es un ateo] [México]: Radio Red.
[4] Antaki, Ikram. El Ágora [Agnosticismo II] [México]: Radio Red.
[5] Antaki, Ikram. El Ágora [De ateo a agnóstico] [México]: Radio Red.

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